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Nutrir las relaciones

Hoy me gustaría hablar de la importancia de nutrir las relaciones. Las relaciones sean de la índole que sean, necesitan ser nutridas. Muchas veces caemos en el despiste inconsciente de dar las relaciones por hechas. Creemos que tienen que darse por sí mismas y a veces hasta esperamos que así ocurra. Esto la mayoría de las ocasiones genera decepción y una profunda sensación de vacío. Las relaciones se nutren desde tres espacios bien concretos:

-El espacio del hara que es el que nos lleva a actuar para el bien de una relación, nutrirla con los detalles y reconocerla a través de los actos que hacemos por ella.

-El espacio del corazón que nos lleva a compartir los sentimientos que nos produce, a llenar la relación de amor, a regarla como si de una planta se tratara con nuestra mejor intención y buena voluntad.

-El espacio de la palabra que genera el reconocimiento necesario de la relación y la posiciona en el lugar correcto. El verbo crea y la relación se construye a través de lo que hablas de ella y en ella.

Una relación no se sostiene por lo que piensas de ella y a veces también caemos en el error de pensar que el otro tiene que sostener la relación o reafirmarla, pero este siempre es un trabajo de dos y un esfuerzo de las dos personas que la componen. Una relación es una energía viva, tiene una conciencia propia y tiene sus memorias y por su puesto su vida. Una relación es una creación que surge entre dos seres que la eligen. Una vez esta elegida, la relación nace y se manifiesta. Por lo tanto lo que  ofrecemos y hacemos con ella, incide directamente a sus creadores. En la terapia evolutiva trabajamos mucho con este factor porque sabemos que las relaciones nos afectan de forma decisiva en nuestra vida. Muchas veces basta una relación tóxica para pasar años de desolación y sufrimiento. Las relaciones a veces se enferman y se encuentran heridas y como tal necesitan su terapia y tratamiento.

Encontrar el tiempo y el espacio para sostener, regenerar, reconocer y nutrir una relación, es vital para el equilibrio de la misma. Sino la relación se echa a perder o lo que es peor, se contamina de nuestras reacciones y emociones tóxicas. Si no tienes el tiempo y el espacio para una relación, plantéate si la quieres de verdad. Muchas veces las personas degeneran relaciones no porque no las quieran sino porque no tienen la sabiduría suficiente de saber cómo sostenerlas y hacerlas crecer. La clave está en otorgarles el tiempo, el espacio y las energías correctas o también en darte cuenta de que no tienes que tener esa relación. Las relaciones son evolutivas, las escogemos para crecer y evolucionar y conforme evolucionamos, esas relaciones van cambiando o dejan de existir. Este es un proceso natural como cuando se le cae las hojas a un árbol o las flores se convierten en frutos. La belleza de las relaciones radica en  vivirlas de verdad y en permitirte entregarte a  su nacimiento, crecimiento, maduración y muerte.

30-4-14 Pokhara (Nepal) 10 am

Sandra Fdez.

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